Psicología aplicada al deporte ¿Para quién? y lo más importante ¿Para qué?

A menudo nos cuesta entender que una persona precise ir al psicólogo. Lo vemos como una figura alejada de nuestra realidad, a no ser, que tengamos algún motivo suficientemente importante/grave como para ir, es decir, que tenemos que tener algún tipo de trastorno psicológico para valorar su función en nuestra vida. Si esto te pasa, te recomiendo que leas el artículo ¿Psicólogo? ¡Pero si no estoy loco!.

Sin embargo, en este artículo os vo a hablar de un tipo de psicología especializada en el área del comportamiento humano mucho más específico, la psicología deportiva.

Psicología deportiva en el deporte profesional

Si ir al psicólogo en general suena a cosa de locos, recibir asesoramiento de un psicólogo del deporte parece estar restringido a un grupo selecto de personas especiales, los deportistas de élite, y por lo general se considera que el asesoramiento que reciben es única y exclusivamente para sacar más rendimiento a su ya enorme potencial y ganar, ganar todo lo que se les ponga por delante.

Ganar o perder
Acompañamiento en el éxito y la derrota

No creo que haya una verdad absoluta en ningún tema relacionado con el ser humano, pero he de decir que no estoy de acuerdo con lo anterior. Yo no soy psicóloga del deporte, soy psicóloga especialista en aplicar las emociones en el deporte, pero conozco a muchos, colaboro con algunos, y también conozco a muchos deportistas, y trabajo con algunos. Lo que os puedo decir es que un psicólogo del deporte es igual o más necesario que el psicólogo en centros educativos, en hospitales, en consultas privadas o en procesos de cambio personal.

Para mi un Psicólogo Deportivo se ha convertido en algo fundamental para un deportista de cualquier disciplina y de cualquier nivel, en mi disciplina de enduro me ha ayudado a tener mucha más seguridad en la bajada y a confiar más en lo que soy capaz de hacer, a mejorar la concentración en carreras y la motivación en los duros entrenos para competición. Son cosas fundamentales y que un psicólogo te ayuda a mejorar, para mí se ha convertido en algo esencial en mi vida como deportista.

Álvaro Haro, piloto Trek-Harobike de Enduro MTB

Los deportistas de élite son personas que trabajan demostrando sus aptitudes y cualidades físicas y técnicas. Sus reuniones de trabajo se dan en gimnasios, piscinas, pistas de esquí, circuitos, etc. Sus compañeros de trabajo son, en algunos casos, sus contrarios, en otros casos personas de su equipo con las que deben entenderse y conocerse en profundidad.

Tienen que reforzar su autoestima sin llegar al ego, gestionar sus miedos sin llegar a la euforia descontrolada, superar la frustración sin llegar a la excusa, tienen que aceptar la derrota sacando energías para la próxima victoria, conocer su cuerpo sabiendo que a veces no van a poder darle el descanso que necesita, manejar sus relaciones personales con personas que no siempre entienden o comparten sus necesidades, y rehacer su vida cuando su edad, por jóvenes que sean, ya no es la adecuada para estar en lo más alto.

En la “oficina”

Un deportista profesional es una persona, igual que el resto, con un trabajo diferente de la mayoría.

Trabajar con un psicólogo deportivo para mí ha marcado un antes y un después. Realmente ahora es cuando estoy aprendiendo a competir, controlando mis emociones y pensamientos, alejando lo negativo y valorando lo positivo para que no me den bajones o subidones ya que ¡¡ahí es cuando vienen los fallos!!.
Además, muchas de las técnicas pueden extrapolarse a la vida personal, en los estudios, las relaciones con amigos y familiares… Todo influye aunque parezca pequeño y hay que aprender a poner cada cosa en su lugar.
Míriam Alcántara, piloto Cannondalede Enduro MTB

¿Esto implica que un deportista amateur no necesita un psicólogo?

Bajo mi punto de vista dependerá de dónde pones el foco y el objetivo.

En deportes colectivos se ve muy clara la necesidad de un psicólogo deportivo, más aún cuando pensamos en niños. Sin embargo, cuando nos imaginamos a un deportista amateur, que hace ejercicio por ocio, y más si es adulto, nos cuesta aceptar que un psicólogo deportivo pueda ser necesario o de utilidad.

Piensa en un ciclista que monta una o dos veces a la semana. Para él o ella ese tiempo es su rato de soltar adrenalina, el estrés de la semana, dejar su mente en blanco, cuidar su cuerpo y sus emociones… ¿Qué sentido puede tener entonces la figura del psicólogo? Si todo es alegría, plenitud, bienestar…

Tiempo de ocio

Pues porque resulta que no siempre es así, en ocasiones, el miedo, el estrés de la semana, la logística familiar y social, las presiones o responsabilidades, y un largo etcétera, hacen que disfrutar del deporte no siempre sea sencillo, que esté generando dificultades, frustraciones y situaciones de tensión que nos impidan avanzar e incluso llevarnos aprendizajes positivos a nuestra vida diaria.

Seas como seas, practiques lo que practiques, pregúntate:

  • ¿Quiero avanzar y seguir aprendiendo?
  • ¿Identifico aspectos, del deporte o de mi vida, que podría mejorar?
  • ¿Quiero algo más que consejos bienintencionados de mis amigos?
  • ¿Es este el momento de apostar por mi felicidad?

Si respondes que sí a alguna de estas preguntas… plantéate que quizá un psicólogo o coach deportivo puede ayudarte.

Pierde el miedo ¡no es verdad que sepamos leer la mente!

Sólo estamos entrenados para interpretar tus palabras, silencios y movimientos…

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