Me suelen preguntar muy a menudo por qué creo que es necesario que la inteligencia emocional entre en las aulas, para qué es útil que los profesores se formen en este campo, y sobre todo qué es eso de la inteligencia emocional.

Mi convicción acerca de su utilidad, efecto positivo y sentido en todos los ámbitos de la vida (personal, familiar, social, escolar, laboral, deportivo, etc.) viene de mi propia experiencia al dejar que las emociones entren de lleno en mi vida, y no tanto de la teoría.

No os voy a engañar, no siempre me resulta fácil entenderlas, y mucho menos manejarlas y gestionarlas de forma positiva para mí y la gente que me rodea, sin embargo, el simple hecho de ser consciente de ellas, aceptarlas y cuestionar mis conductas más automáticas y aprendidas a lo largo de los años, me sirve para tratar de ser cada día mejor conmigo y con los que me rodean. Eso de por sí, ya es un motivo más que suficiente.

Y aún hay más…

Hoy en día nos parece totalmente normal que en el colegio se estudie la función de los órganos, aparatos y sistemas de nuestro cuerpo, desde la Educación Infantil. Hemos crecido en una sociedad, y no hablo sólo de la española en la que todo lo que no se ve y no se mide fácilmente, se ha descartado, tapado y olvidado.

Pues bien, para mí el ser humano ha nacido con un aparato más de los que nos han contado, el Aparato Emocional, que como el resto, tiene sus propios órganos y funciones. Dejarlo de lado no nos impide vivir, claro que no. Se puede vivir sin conocer el corazón y cómo cuidarlo, pero nos hace más vulnerables.

No me canso de decir que las emociones son parte de la química de nuestro cuerpo, aparecen por algo y sirven para una función. Mucha gente afirma que “después de todo, nosotros no hemos tenido esa formación y tampoco estamos tan mal…” ¿Seguro que no podríamos estar mejor?

En la mayoría de las situaciones que vivimos nos mueve una rabia que oculta una tristeza o miedo, dando lugar a la impotencia o ira. La mal entendida modestia y humildad, que tanto se aplaude en nuestra cultura, nos lleva a la envidia cuando vemos a alguien triunfar, o a la crítica cuando disfruta y expresa abiertamente su alegría por los logros alcanzados. Incluso, permitimos que algunas injusticias salgan adelante simplemente por no reconocer a la persona que sufre a un igual.

Tenemos las emociones cruzadas y ni siquiera somos conscientes de ello, cuando en realidad los niños lo entienden muy fácil:

Amenaza – Miedo                     Valía personal – Admiración, de uno mismo y del otro

Pérdida – Tristeza                     Seguridad y pertenencia – Amor

Injusticia – Rabia                      Bienestar y logros – Alegría

Termómetro emocional
Juegos de expresión emocional

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si es tan sencillo, ¿Por qué ocurre que las emociones se lían y dejan de cumplir su función?

La respuesta a esta pregunta suele estar en las creencias, juicios de valor y normas sociales que hemos aprendido e interiorizado.

La próxima vez que experimentes una emoción excesiva, o que sientas que dura más de lo que te gustaría, pregúntate ¿es esta la emoción que toca? ¿hay algo detrás de esta emoción que me está haciendo sentir así?

En el artículo ¿Tú qué crees? encontrarás algunas ideas para identificar si tienes creencias limitantes que cambiar o eliminar, y cuáles son las creencias potenciadoras que te sirven para crecer y mejorar.

Quiero agradecer a los profesores del Colegio Público Garcilaso de la Vega que este curso hayan elegido la Inteligencia Emocional como temática de su seminario de formación, y haberme dado la posibilidad de ser su ponente. Para mí ha sido una experiencia muy enriquecedora. Espero que lo aprendido tenga fruto en sus vidas y en las de sus alumnos. De momento os dejo el vídeo resumen que han hecho como trabajo fin de seminario.

¡Disfrútalo!

Los profesores apuestan por la inteligencia emocional

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