Esfuerzo, compromiso y superación

El pasado 20 de diciembre tuvo lugar en Beasain la presentación del último componente del proyecto Pedagogía del esfuerzo, formado por tres documentales Los otros sueños, Ilusionadas y Escuela de dos ruedas.

Este documental nos muestra cómo la tradición puede convertirse en una cultura compartida que influye a las personas que viven en ella, en este caso positivamente. En él ciclistas profesionales de diferentes épocas nos cuentan cómo la dureza de la zona, así como el reflejo de los deportistas abulenses veteranos, han favorecido que a lo largo de la historia del ciclismo de carretera esta provincia haya tenido una gran representación.

En el evento se contó con la presencia y la enorme experiencia del psicólogo Avelino Arribas, quien habló acerca del esfuerzo como ese factor psicológico tan importante que está presente en el ciclismo, y en los más grandes deportistas.

Intervención de Avelino Arribas en el evento

Además, los asistentes pudieron disfrutar de una entrañable charla/debate entre deportistas de dos escuelas de ciclismo de alto nivel, la abulense (con representación de Julio Jiménez, David Navas y Juan Carlos Domínguez) y la vasca (representada por Txomín Perurena, Abraham Olano e Haimar Zubeldia), moderada por José Luis Benito Urraburu.

Mesa redonda con participación de ciclistas de las dos escuelas

El dinero recaudado se destinó a la asociación ASPANOGI, asociación cuyo objetivo es mejorar la vida de los niños con cáncer y sus familias.

Asociación de padres de niños oncológicos de Guipúzcoa

Nuestra aportación al evento

Aunque finalmente nuestra directora, Carla Rodríguez, no pudo estar presente por motivos de salud, quisimos completar nuestra colaboración con este pequeño texto en el que se resumía la charla que había preparado acerca de las emociones y el ciclismo de carretera.

En este documental se ha constatado cómo el deporte es una fuente interminable de vivencias y aprendizajes, incluso como comentan varios de los protagonistas, una forma de vida. Nos enseña compromiso, capacidad de esfuerzo y lucha, compañerismo y por encima de todo, a conocernos a nosotros mismos de una forma mucho más profunda que la mayoría de la gente que no practica deporte, ya sea de forma profesional o amateur.

 ¿Por qué sucede esto? Sin duda las situaciones a las que nos exponemos cuando practicamos deporte suelen conllevar una intensidad muy elevada. A menudo se tienen que tomar decisiones en las que es importante tener presente nuestro estado físico, mental y emocional. Un mal conocimiento de cualquiera de estos tres niveles puede echar por tierra el trabajo de meses, o simplemente una salida de fin de semana con los amigos.

Entender que el miedo aparece para avisarnos de un peligro, ya sea físico, o la posibilidad de perder una posición, nos puede llevar a tomar la decisión más conservadora como medida de protección. Para que el miedo funcione correctamente y no sea más exagerado de lo necesario, es preciso que conozcamos bien nuestros recursos y capacidades. Los grandes deportistas y ganadores se distancian del resto precisamente por esta capacidad de arriesgar y superar los límites, en base a ese conocimiento profundo de hasta dónde pueden llegar, por esa capacidad de no sucumbir al miedo, sin haberle hecho frente primero.

En un deporte como el ciclismo de carretera hay una emoción que suele estar muy presente y que se gestiona con una gran madurez, la tristeza. Sin ella seguramente sería imposible que hubiera jefes de equipo y gregarios, sin que la frustración y el rechazo aparecieran. La tristeza bien gestionada es la que nos lleva a aceptar, a aprender y crecer, ya que una realidad aceptada es una realidad que se vive con calma y felicidad, sin que aparezca la falsa rabia, sin sentir que se debe luchar contra una injusticia, y por tanto, nos lleva a poder disfrutar del rol que, por nuestras capacidades, hace que demos lo mejor de nosotros mismos.

“Cuando un corredor se cae, lo primero que piensa es en levantarse”. Esta energía que demuestran los deportistas, y en especial los ciclistas, sale de la ira o rabia. Es la emoción más energética, la que nos da más fuerza para luchar contra una situación que nos afecta y que no aceptamos como justa. Esta emoción, bien gestionada, es una fuente imparable de fortaleza con la que llegar hasta el tope de nuestras capacidades.

Estas y otras emociones se viven con gran intensidad y ser conscientes de ellas nos abre una luz en nuestros caminos. Para lograrlo es preciso cultivar la conciencia de lo que nos pasa, cuándo, por qué y para qué. Todas las facetas de nuestra vida, las tomas de decisiones, nuestra actitud, nuestras relaciones personales, e incluso nuestra salud, pueden verse favorecidas o entorpecidas por el conocimiento y gestión que hagamos de nuestras emociones.

Sin más, agradecer al equipo de profesionales, y a todos sus protagonistas, este fabuloso documental, en el que se ve la humanidad del deporte en toda su magnitud, con sus grandezas y dificultades, su dureza y por encima de todo, la alegría, felicidad y el amor que genera que son, por otro lado, las emociones que hacen que “sigamos encima de la bici, cuando no podemos pensar en otra cosa más que en bajarnos”.

Damos las gracias en especial a Patxi Intxausti por contar con Suelta los Frenos, y por haber servido de motor imparable para que todo saliera a la perfección.

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