Si eres una de las personas que se inician en el mundo del teletrabajo este post puede interesarte ¡Y mucho!

Llevo trabajando 10 años desde casa en la Fundación SHE, con las videosesiones de psicología que ofrecemos en Suelta los Frenos y en la organización de todos los cursos y eventos en los que he ido participando de la Escuela MTB Camps, Escuela de Desarrollo Emocional, Celera… y tengo que decirte que no lo cambiaría por un horario fijo en una oficina.

Aunque también he de decirte que es importante tener un sistema ¡para que el teletrabajo no acabe contigo!

A mí me costó mucho tiempo conseguirlo, y cuando lo tenía controlado fui madre y vuelta a empezar con los aprendizajes y la adaptación. Así que en este pequeño artículo quiero ofrecerte algunas ideas que considero claves, para que tu tiempo de adaptación sea el menor posible.

¡Espero que te sirvan!

 

Estas son las 5 claves básicas que te ayudarán a trabajar desde casa, de forma eficiente

 

No te quedes en pijama

Sé que es una tentación y parece una súper ventaja no tener que arreglarse para ir a trabajar… Pero te recomiendo que no caigas en la trampa de ir de un extremo al otro.

Nuestro cerebro necesita interpretar las acciones que realizamos en base a experiencias pasadas propias o que conozcamos de otras personas.

Si por lo general tu hábito no es estar todo el día en pijama, tratará de buscar en qué otras situaciones sí lo has hecho… y esto generalmente nos lleva a esos días en los que no nos encontrábamos bien, física o emocionalmente.

Es increíble cómo nuestro estado puede cambiar con un gesto aparentemente tan vanal como este, pero todo cuenta.

Si quieres mantener tu energía y un estado de ánimo positivo y motivado es importante que transmitas ese mensaje con todas las acciones que realizas desde que te levantas hasta que te acuestas.

Prepara un espacio de trabajo

Las rutinas nos ayudan a entrar en un determinado estado mental, en este caso, buscamos concentrarnos en el trabajo y para ello el espacio en el que lo realizamos es súper importante.

Piensa en cómo es tu espacio habitual o cómo te gustaría que fuera, qué cosas necesitas tener a mano, recibir luz de calidad, si la silla es cómoda y adecuada para ti, si trabajas con música o sin ella…

Todos estos factores influyen en que entres en modo On, por lo que te animo a que dediques un rato a pensar sobre ellos y que no te conformes con cualquier sitio, el tiempo que dediques a esto lo estarás ganando en eficacia.

Ponte un horario

Trabajar desde casa tiene varios peligros potenciales, uno de ellos es que trabajo te absorva como un agujero negro.

Cuando trabajas fuera de casa llega un momento en el que cierras y te vas.

Es posible que sigas pensando en temas del trabajo y que haya días que no te lo quites de la cabeza, pero casi por obligación tienes que aplazar el envío de ese correo o el cambio que quieres hacer en ese documento al día siguiente. Sin embargo, cuando trabajas en casa, cualquier momento es bueno para «terminar» ese tema que te ronda por la cabeza.

No te dejes engañar, el trabajo nunca termina y el correo electrónico que envíes a partir de las 6 de la tarde, seguramente, no lo verán o responderán hasta el día siguiente (y si lo hacen es que las otras personas están en el mismo agujero que tú, no lo alimentes) así que por tu salud…

¡Ponte un horario!

Recuérdales que… ¡No estás en casa!

El segundo peligro al que harás frente casi seguro si trabajas en una casa en la que hay más gente, son la interrupciones.

Por lo general, cuesta mucho hacerse a la idea de que estás allí físicamente, pero el resto de ti está en otro sitio completamente alejado de la realidad del hogar.

Cerrar la puerta de tu espacio, poner el horario para que sepan cuándo terminas y despedirte cuando vayas a entrar en el trabajo como si te fueras de casa, son 3 cosas súper sencillas que ayudan a las otras personas a entender que aunque te vean, ¡no estás allí!

Mantén relaciones sociales

Si en los puntos anteriores hablábamos de dos de los peligros de trabajar en casa relacionados con el exceso de dedicación y con las interrupciones, en este punto quiero recordarte que hay interrupciones sanas y necesarias que cuando estás en una oficina tienes de forma natural, pero en casa pueden llegar a olvidarse, los descansos.

Si has seguido los puntos anteriores seguramente estarás viendo que trabajar desde casa te cunde de una forma increíble.

Las 8 de la oficina en casa parecen 12, y esto es porque la soledad y el silencio hace que el grado de concentración al que se puede llegar sea mucho mayor, además del tiempo que ahorras en desplazamientos, no sólo para ir al trabajo, sino para salir a comer o tomar un café.

Pero como todo, esta ventaja puede ser un arma de doble filo, ya que puedes olvidar que necesitas hablar con gente y relacionarte.

Por eso te recomiendo que dentro del horario trates de fijarte los momentos de descanso como algo obligado, y si es posible, que trates de acordarlos con alguien de la empresa o de tu casa, o algún amigo, para hacer una video llamada mientras tomáis una infusión o salís a dar un paseo de 15 min por la calle.

Esto no sólo es saludable sino que mejora el rendimiento.

Y si tienes peques en casa…

Los niños y niñas necesitan atención, no porque tengamos que dirigir su juego o aprendizaje continuamente, su creatividad es muy superior a la tuya y es bueno que la trabajen, sino porque, por un lado, esa creatividad requiere de ciertas medidas de seguridad, y por otro lado quieren compartir tiempo con su padre o madre, por lo que si estás cerca ten la certeza de que te pedirán que compartas su juego.

La televisión no es la mejor canguro que puedes encontrar, fomenta el sedentarismo, reduce la creatividad, no siempre muestra los valores que quieres inculcar, y además, termina por aburrirles.

Piensa que en su caso comprender que estás pero no estás es muy difícil, casi imposible, por lo que es súper importante que dejes bien claro los límites de espacio y tiempo, y sobre todo, que los cumplas ¡por ti y por ellos!

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