Si eres una personas con la «suerte» de pasar esta experiencia a salvo en casa, es posible estés experimentando estados emocionales diferentes, incluso contradictorios.

Sentir miedo a contagiarte o contagiar; alegría de las cosas buenas que te pasan; agarrarte a la ilusión para seguir un día más; y por supuesto tristeza por el sufrimiento que vemos cada día.

Todas las emociones básicas son útiles y necesarias, porque cuando las experimentamos nuestro cerebro está haciendo su trabajo para procesar la situación, darle sentido y aceptar lo que de ella se desprende, sea bueno o malo.

Sin embargo, a diferencia de otras emociones básicas, la culpa no suele servirnos para nada positivo.

 

¿Por qué siento culpa?

Según el Metamodelo de Análisis Transformacional de Preciada Azancot, la culpa aparece cuando, ante un acontecimiento en el que «toca» experimentar tristeza, sentimos rabia.

La pregunta es… ¿Por qué nos movemos de la tristeza a la rabia, y de ahí a la culpa?

En este artículo tratamos de explicarte una de las vías posibles que te pueden estar sucediendo, y algunas estrategias para contrarrestarlo.

De la tristeza a la rabia

La tristeza es la emoción del crecimiento personal, porque es la que nos ayuda a cerrarnos en nuestro yo, aunque sea por breves periodos de tiempo, para procesar y aceptar las pérdidas, y pensar en quién serás y qué harás cuando la situación haya terminado.

Cuando hablamos de pérdidas no nos referimos sólo a pérdida de personas, sino todo tipo de pérdidas: económicas, tiempo, libertad, rutinas, contactos, etc.

En esta situación actual son muchas las pérdidas que estamos teniendo, sin esperarlo y sin saber cuándo va a terminar… Por lo que realizar el trabajo de reflexión y aprendizaje que corresponde se complica.

Cada vez que vemos las noticias en el telediario, hablamos con familiares o amigos, con nuestras empresas… Se nos cae el mundo a los pies, y nos desbordamos de tristeza que cuesta gestionar.

Por otro lado, sabemos que hay personas que están en primera línea de «batalla», jugándose la vida, y muchas veces las de sus familiares, y por un momento aparece un atisbo de sentimiento de inutilidad.

¿Qué hago yo preocupándome por entrenar si hay gente pasándolo fatal? Yo aquí tan seguro en casa, cuando hay personas que sin descanso luchan cada día por que esto se termine…

Ante la bajada de energía y motivación por el exceso de tristeza no gestionada y el sentimiento de superficialidad… nuestro cerebro busca protegernos y se mueve hacia una emoción más energética para contrarrestar estos sentimientos negativos, la rabia.

y de ahí… a la culpa

Aunque la rabia es muy necesaria en algunos momentos, la mayoría de las veces sólo nos lleva a la búsqueda del culpable y su castigo.

Esto nos lleva a una espiral de energía negativa hacia nosotros y claro está hacia los demás.

De nuestra capacidad de frenar esta secuencia dependerá el grado de bienestar que seamos capaces de generar en nosotros y en las personas que nos rodean.

 

¿Cómo frenar esa espiral que me lleva a la culpa?

Sé que a mucha gente nos gustaría ayudar, arrimar el hombro, estar ahí donde hacen falta manos. Pero lo que toca ahora es estar en casa y cuidar nuestra salud física y emocional, y la personas cercanas, para que cuando todo esto termine estemos en capacidad de ayudar a los que ahora tienen un papel protagonista y sacar el mundo adelante, si es posible con aprendizajes que nos hagan crear una versión más sana, positiva y respetuosa que la que teníamos hasta ahora.

Ideas sobre cómo romper esta secuencia negativa de emociones

  • Dale valor a todas esas cosas que te has propuesto hacer para mantener tu salud general. Así cuando aparezcan los pensamientos de inutilidad tendrás claro que cuidarte nunca fue algo superficial, y ahora mucho menos.
  • Llora siempre que sientas la necesidad, no contengas tu tristeza, déjala que se exprese y que te ayude a aceptar. De esta forma es más difícil que se desborde.
  • Haz una lista de las cosas que, por pequeñas que parezcan, puedes hacer para ayudar a otras personas, como estar pendiente de tus seres queridos y mantener conversaciones profundas con ellas sobre cómo se sienten,  hablar de ti, ayudar a personas de tu entorno, con la compra, la desinfección de espacios comunes, ser más flexible con sus rutinas y las cosas que te molestan (especialmente si hay niños o niñas de por medio y últimamente hacen más ruido).
  • Pide ayuda si la necesitas. Además de beneficiarte, le harás el regalo a otra persona de que se sienta más útil.
  • Pon en marcha cosas que puedes hacer por la sociedad desde las redes, como por ejemplo no compartir mensajes negativos o noticias falsas, evitar comentarios negativos sobre las creencias y opiniones de otras personas.
  • Planifica qué cosas podrás hacer cuando esto termine para RECONSTRUIR una sociedad mejor.

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2 Responses
  1. Eli

    Precioso escrito Carla!!! Me ha encantado . Muchisimas gracias por escribirlo, lo comparto seguro ayudará a muchísima gente a procesar y gestionar todo lo que esta pasando .
    Un besazo enorme

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